Ton el preguntón tiene muchos amigos diferentes entre sí tanto físicamente como en personalidad.
Unos tienen largas barbas, otras andan siempre de negro, a otros les va bien llevar el cabello parado con mucho gel e incluso hay quienes no pueden dejar de usar tacones.
A simple vista, musicalmente hablando, todos podrían representar un género. Al menos así piensa Ton, sin embargo nada es lo que parece:
¿Por qué alguien con barba frondosa, lentes oscuros, pañuelos en la cabeza y tatuajes necesariamente debe ser amante del rock, metal o sus derivados? ¿No podría ser un melómano empedernido fanático de las dulces melodías de una sinfonía de Chopin o de los alegres ritmos de lo más profundo de las favelas brasileras?
El atuendo no tiene nada que ver
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| Lucas, 25 años, amigo de Ton y fanático de la cumbia psicodélica |
Vivimos con la idea equivocada de juzgar a las personas por cómo se visten o por los accesorios que se ponen en su día a día, pero lo cierto es que un atuendo no define el gusto musical de una persona.
La elección de la ropa tiene diferentes motivaciones: puede ir desde algo tan simple como un gusto, hasta algo más delicado relacionado al autoestima o querer ser aceptados en un grupo.
Si vemos en la calle a una chica con vestido de colores pasteles, sonriente y en tacones, jamás se cruzaría por la cabeza pensar que pueda ser fan de bandas de heavy metal como Slipknot. Pero es una realidad, y es cuestión de gustos o preferencias.
"Me encanta el sonido, me relaja"- Vanessa, 21 años, amiga de Ton y estudiante de diseño de modas.
Una presentación puede ser apreciada por cualquier persona
Así como también una persona que tiene dreadlocks en el cabello como parte de su look "Rastafari", puede asistir a un concierto campo abierto a escuchar bandas argentinas de reggae , también puede escuchar música clásica interpretada por la Sinfónica Nacional en un teatro y apreciarla con el mismo fervor.
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| Ramón, 23 años, amigo de Ton y amante de Tchaikovsky |
El problema de la aceptación grupal
Por otro lado, la apariencia de una persona podría también ser producto de la aceptación grupal: hay momentos donde la mayoría de los compañeros tiene un estilo y juzgan lo que es diferente a ellos, incluso musicalmente, esto lleva al sujeto en cuestión a aparentar ser como el resto, a pesar de ser diferente en el interior. Por ejemplo, muchas bandas de indie rock, odian sin razón a los artistas de género urbano y consideran que vestirse con collares, pantalones holgados, o tener cortes artísticos en el cabello es hacerle alevosía a dicho género.
"Tenía que decir que odiaba a Maluma cuando su música es realmente buena, pero nada podía hacer por mi grupo de amigos" - Anónimo, compañero de clase de Ton.
Dejemos de encasillar a la humanidad por apreciaciones tan superficiales. Todos tenemos derecho a apreciar la música que sea porque para eso está creada.
La música es arte que se comparte y parece que Ton ya lo entendió.



